Siete espadas ¡Oh Reina! / se ciernen en tu Corazón Inmaculado, / laminas para el sacrificio supremo, / que con esmero el Padre ha preparado.

Redacción (19/04/2025, Gaudium Press)
Las espadas de la Reina
Siete espadas ¡Oh Reina!/ se ciernen en tu Corazón Inmaculado, / laminas para el sacrificio supremo, / que con esmero el Padre ha preparado. / Desde la eternidad, en su amor infinito, / mayores insignias no ha encontrado.
En previsión del momento álgido, / tantas cristalinas lágrimas han surcado, / tu purísimo y maternal rostro, / que no queda ya más que diamante y oro, / para derramar a los pies del Crucificado.
Pero en cuanto no llega el rojo final / en tu lívida faz se ha clavado, / para consolar el Señor de los tormentos, / una sonrisa serena, fortaleciendo así el amado.
Ese amor sin límites, cuyo dolor ha velado, / en apacible y celestial mirada transparece. /
Autor: Saul Castilblanco Mosos
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