Una de las características específicas –si no la principal– de la Doctrina Social de la Iglesia es que ella es “instrumento de evangelización”, es decir, “en cuanto tal, anuncia a Dios y su misterio de salvación en Cristo a todo hombre y, por la misma razón, revela al hombre a sí mismo. Solamente bajo esta perspectiva se ocupa de lo demás: de los derechos humanos de cada uno y, en particular, del «proletariado», la familia y la educación, los deberes del Estado, el ordenamiento de la sociedad nacional e internacional, la vida económica, la cultura, la guerra y la paz, así como del respeto a la vida desde el momento de la concepción hasta la muerte” (San Juan Pablo II, Centesimus annus, 54), entre otros temas que se podrían mencionar.
Autor: Germán Masserdotti
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