Por Michael Pakaluk
Cuando enseñaba catequesis (CCD), solía decir a mis alumnos: «Si todos los demás lo están haciendo, probablemente esté mal». «La vida cristiana es difícil. La verdad es difícil». Así lo dijo Kelley (como podemos llamarla) cuando la entrevisté en enero de 1999, unos meses después de la muerte de mi difunta esposa, Ruth.
Entrevisté entonces a siete de las amigas más cercanas de Ruth, amas de casa que solían reunirse cada semana para rezar el Rosario. En aquellos años yo estaba ocupado escribiendo libros y artículos para obtener la titularidad académica. Tenía mis contactos profesionales. Pero ¿cómo era el círculo de Ruth? Los hombres, por lo general, no tenemos acceso a ese mundo. Quería aprender, dejar constancia.
Y así lo hice. Pero guardé enseguida las cintas y las transcripciones, sin volver a mirarlas.
Si alguien se preguntaba por…
Autor: The Catholic Thing
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