Cada vez me repatea más que me pidan ayuda para cosas que deberían estar más que resueltas desde el estado o desde la Iglesia.
¿A ustedes les parece normal que tengamos que seguir pidiendo para el cáncer? ¿Es lógico andar solicitando donativos para atender a personas con discapacidad? ¿Y eso de recoger taponcitos para los niños enfermos? ¿Para qué doy entonces mis impuestos? ¿Para ideología de género, cine gilipollesco, contratos fake, chiringuitos de amiguetes y mariscadas socio laborales? Hombre, no. Hay que hacerlo al revés.
El cáncer, la atención a las personas vulnerables, Cruz Roja que se nutran de nuestros impuestos. Y que monten mesas petitorias para cine experimental, congresos sobre la ideología de género en Pakistán, teatro tan alternativo que la gente, alternativamente, se va a otro sitio.
Autor: Jorge González Guadalix
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