Vivimos en un mundo donde, en nombre de la sacrosanta tolerancia, se promueve, al menos en apariencia, la aprobación de todo tipo de ideas, conductas y creencias. Pues nuestra progresista y pluralista sociedad ha hecho de la tolerancia su “valor” distintivo, olvidando que, dicho término significa soportar o sufrir algo que, aunque se reconoce como malo, se considera conveniente dejar sin castigo a fin de evitar males mayores.
Autor: Angélica Barragán
El cielo es la Plenitud de la comunión con Dios
Aprendamos un poco más sobre la comunión con Dios y cómo nos ayuda a mejorar nuestra vida y, al mismo tiempo, ayuda a mejorar la vida de los demás, porque…
8 razones que explican por qué muchos católicos ni evangelizan ni se lo han planteado ni plantearán
Dwight Longenecker es un conocido sacerdote católico con amplia experiencia. Converso al catolicismo su camino hacia la Iglesia fue paulatino pues pasó de pastor fundamentalista protestante a evangélico de tipo carismático, luego…
Articulo Juan Manuel de Prada ‘Un Poco de Paciencia’
Terminábamos nuestro artículo anterior con una observación muy atinada de Concepción Arenal, que nos alertaba sobre los males más pavorosos, que no son los que «las leyes condenan y la…



















