Lo dicho en los artículos anteriores nos ayuda a tratar con la debida profundidad un tema que, por falta de lucidez, está causando daños graves a la sociedad: la «libertad de expresión«. Veámoslo con la metodología rigurosa que estamos aplicando en esta “batalla de las ideas”.
Recordemos que estamos analizando cómo conciliar la libertad y la obediencia.
Sabemos que la palabra obediencia procede del verbo latino ob-audire, oír con atención, escuchar para comprender a fondo. Suele decirse que la libertad y la obediencia se oponen. Agucemos la mente y advertiremos que la libertad más elemental (la «libertad de maniobra», la de hacer sencillamente lo que uno desea) rehúye obedecer a las normas que son meros mandatos.
Esto sucede en el nivel 1, el del trato con objetos, pero todo cambia si subimos al nivel 2, el del trato con “ámbitos”, es decir, con personas y con…
Autor: Alfonso López Quintás
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