En Pentecostés, se sublimó el matrimonio místico de María con el Paráclito, y se le confirió una mayor plenitud de dones.

Redacción (29/05/2023 09:32, Gaudium Press) El Paráclito quiso primero plasmar en el Corazón de su Esposa lo que había ideado en su mente divina. Nuestra Señora meditó y modeló en su Corazón cómo debe ser la Iglesia en todos sus detalles e instituciones: los esplendores del Papado, las variadas formas de santidad, la belleza de la Liturgia, la riqueza de carismas de las Órdenes Religiosas… en definitiva, todo lo que brotaría de la efusión del Espíritu Santo. Cuando completó su meditación, sólo le restaba disponer dignamente las almas de los Apóstoles para el evento memorable.
El estopín de Pentecostés
Una de las prácticas habituales en aquellos días consistía en leer juntos pasajes de la Escritura que trataban del Mesías y luego…
Autor: Saúl Castiblanco

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