En los últimos tiempos, sobre todo en la cultura occidental, se ha extendido una idea que parece muy razonable: las convicciones más profundas son altamente peligrosas. Después de la primera mitad del siglo pasado, con sus grandes guerras y holocaustos, muchos pensadores llegaron a la convicción de que conceptos como Dios, verdad, patria, justicia, familia, sentido de pertenencia, bien común… son inflamables. Pensaron que, si apagábamos esas hogueras, el mundo sería más seguro. Solo hay que convencer a las masas de que los absolutos, las certezas, los ideales y los compromisos que te cambian la vida… son peligrosos. Mientras, a la vez, hay que promover el relativismo, diversificar las opiniones, licuar las relaciones, impulsar la falta de convicción, fomentar el pánico al compromiso, educar individuos blanditos, dar pan y circo… hasta alcanzar una prudente…… Continuar leyendo
Autor: José Carlos Súbtil
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