Fue la vivienda del párroco durante años y años. Una gran casa de dos plantas, con vivienda y buen despacho en la planta superior, y salones y la cuadra del burro abajo. Por circunstancias y el mal estado en su momento, a finales de los años ochenta se levantó una casa de nueva planta en La Serna, comodísima por cierto, donde actualmente reside un servidor.
Costó mucho esfuerzo sacar partido a la casa de Braojos. El arzobispado se hizo cargo de ranovar completamente la cubierta, y una parroquia de Madrid estuvo utilizando la casa durante años a cambio de ir arreglando el interior.
En este momento la casa dispone, en la planta superior, de siete dormitorios con 40 plazas en literas, baños separados, claro, para chicos y chicas, con suficientes duchas y todo lo demás, y en la inferior tenemos una cocina industrial, comedor, buena sala de reuniones y un pequeño…
Autor: Jorge González Guadalix
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