Vivimos en una época que ha sabido nombrar la ansiedad con precisión, pero que la ha comprendido con una sorprendente superficialidad.
Foto: Nik Shulaihin / Unplash
Redacción (04/01/2026 12:13, Gaudium Press) Sabemos describir sus síntomas, medir sus correlatos neuronales, calmar el sistema nervioso y re-entrenar patrones de pensamiento.
Y, sin embargo, la ansiedad no desaparece. No se presenta solo como episodios aislados, sino como una atmósfera constante que envuelve la vida interior.
¿Por qué?
Porque la vivimos en una época que ha sabido nombrar la ansiedad con precisión, pero que la ha comprendido con una sorprendente superficialidad. Ansiedad no es únicamente algo que ocurre en la mente. Es algo que sucede en el orden del alma.
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