La defensa de la vida humana desde el momento de la concepción fue uno de los ejes constantes del pontificado de san Juan Pablo II. No se trató de una cuestión secundaria ni de una postura coyuntural, sino de un principio moral innegociable, reiterado en documentos magisteriales, discursos públicos y viajes apostólicos. Para el Papa polaco, la vida del no nacido no era una abstracción teórica, sino la prueba decisiva de la coherencia moral de las sociedades modernas.
En este día de los santos inocentes recordamos su primera visita apostólica a España, Juan Pablo II se expresó con una claridad que sigue interpelando décadas después. Ante una cultura cada vez más dispuesta a relativizar el valor de la vida humana, el Papa formuló una pregunta directa, sin eufemismos ni ambigüedades:
«¿Quién negara la defensa a la persona humana más inocente y débil? A la persona…
Autor: INFOVATICANA
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