Ay, Lorenzo, Lorenzo. Otra vez haciéndome perder el tiempo. Qué título tan recurrente y tan poco original el de tu nuevo artículo: Seminaristas a la fuga: El Vaticano pone coto a la elección personal del Seminario. Todo, otra vez, para meterte con el seminario de Toledo. Pero si somos una diócesis rural en su mayoría, por más que la zona de la Sagra esté creciendo numéricamente.
Afirma el tal Lorenzo que: «Hubo seminaristas que creyendo nacer en la diócesis equivocada, cuando sintieron el hálito de la vocación, levantaron el vuelo y emigraron hacia seminarios que consideraban más acordes con la espiritualidad que les palpitaba en el pecho».
Ejem, ejem. Mire por dónde: yo fui/soy uno de ellos. Nací en Madrid, con meses me llevaron a Barcelona, y a los 16 ingresé en el seminario menor de Toledo, donde luego pasé al mayor, en el que pasé en total nueve felices…
Autor: Victor in vínculis
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