El deporte era el pan de cada día de Jessica Langrell, a la que además se le daba cada vez mejor en su Australia natal, hasta que un día Dios tocó corazón a algo mucho más grande. Hoy su nombre es el de hermana Mary Grace, pertenece a las Sisters of Lige, vive en el Bronx de Nueva York y el pasado mes de agosto profesó sus votos perpetuos.
En una entrevista con Catholic Weekly, sor Mary Grace afirma que sólo Dios podría haberla llevado a un convento a 16.000 kilómetros de distancia de su querida familia, amigos y de las playas de Sydney e incluso de la posibilidad de representar a Australia en los Juegos Olímpicos en la modalidad de rugby.
“Cuando era niña nunca vi a una monja. Ni siquiera estaba en mi radar. En todo caso, me aterrorizó algo que estaba tan distante. Honestamente, ni siquiera pensé que la gente estuviera haciendo esto ya, al menos no de buena gana o…
Autor: ReL
Continuar leyendo en: www.religionenlibertad.com
Los 12 pasos que nos llevan a la esclavitud del orgullo, según San Bernardo
El orgullo es un pecado que puede manifestarse de diversas formas y llevarnos por un camino de autodestrucción espiritual. Continúa leyendo este artñiculo para conocer cuales son los pasos que…
Jacinta Marto, la pastorcita que nos enseña el valor del sacrificio
El 20 de febrero se cumplió el centésimo aniversario de la muerte de Santa Jacinta Marto, la pastorcilla de Fátima fallecida en Lisboa con sólo diez años. Todos conocemos la …
Articulo Juan Manuel de Prada ‘Un Poco de Paciencia’
Terminábamos nuestro artículo anterior con una observación muy atinada de Concepción Arenal, que nos alertaba sobre los males más pavorosos, que no son los que «las leyes condenan y la…



















