Una viejecita más que ha dejado este mundo. 92 años. Ley de vida.
Conocí a María siendo yo un curita muy joven. Luego, cosas de la vida, me nombraron párroco de Guadalix y Navalafuente y ahí estaba esta buena mujer, me da igual que le digan sacristana, aunque ella prefería que dijesen que era una colaboradora más.
Una colaboradora más. Je. María era mucha María.
Cuántas veces he dicho que por más que uno sea oficialmente el párroco, de facto estas buenas mujeres de nuestros pueblos son las que de verdad sacan adelante la vida de las parroquias. María era la primera en llegar al templo y la última en salir y dejar todo cerrado. Por sus manos albas, manteles y lo que hiciera falta. Lo mismo marchaba a un campamento con los curas y los chavales que hacia su poco de limpieza en sus ratos.
Autor: Jorge González Guadalix
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