Hace pocos días nació nuestro quinto hijo. Siempre he sido fan absoluto de estos días de hospital, de los mejores días de mi vida. Se detiene el tiempo; todo es excusable durante 48 horas. Lo importante se convierte en lo único: mi mujer, el recién nacido, los médicos cuidándoles y, en la sombra, yo. En pleno Adviento, preparando la Navidad, el nacimiento de Jesús… ¿Tiene algo que ver ese nacimiento hace más de dos mil años conmigo hoy? Esta es precisamente la pregunta con la que C.S. Lewis (Cautivado por la alegría) motivó tanto a Tolkien como para escribir El Señor de los Anillos.
Autor: Albert Schaefer
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