El obispo de Verona, Domenico Pompili, agradeció a Francisco las horas pasadas a lo largo del sábado en la ciudad de Verona, que concluyeron en el estadio Bentegodi con la misa concelebrada de la Víspera de Pentecostés.
Naturalmente, el Espíritu Santo fue el protagonista de la homilía, del mismo modo que «es el protagonista de nuestra vida», porque «es el que nos ayuda a ir adelante, a desarrollar nuestra vida cristiana». Todos los hemos recibido en el Bautismo y en la Confirmación, pero también lo llevamos dentro de nosotros: «¿Le escuchamos? ¿O para mí no existe el Espíritu Santo?», se preguntó.
Francisco quiso remarcar la idea del cambio que el Espíritu Santo introduce en nuestra alma poniendo como ejemplo a los apóstoles el día en el que descendió sobre ellos: «Tenían miedo, las puertas cerradas… Vino el Espíritu Santo y cambió su corazón, salieron a…
Autor: Jesús M.C.
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