En la homilía de este 3 de noviembre, el Papa ha concluido con unas palabras que resonaron con una fuerza especial en quienes conocen la liturgia romana tradicional. Tras evocar el resplandor eterno de las almas purificadas —«que resplandezcan como estrellas en el cielo» (Dn 12,3)—, el Pontífice cerró su meditación con un versículo del Salmo 42:
«Espera en Dios: todavía podré alabarlo, a Él, salvación de mi rostro y mi Dios» (Sal 42,6.12).
No es un salmo cualquiera. Es, precisamente, el salmo que los sacerdotes recitan al pie del altar en el rito tradicional de la Misa, justo antes de subir al altar para el sacrificio eucarístico:
Judica me, Deus, et discerne causam meam de gente non sancta: ab homine iniquo et doloso erue me.
Quia tu es, Deus, fortitudo mea: quare me repulisti, et quare tristis incedo, dum affligit me inimicus?
Emitte lucem tuam et veritatem tuam:…
Autor: INFOVATICANA
Comulgar en la boca en época de pandemia
Te queremos compartir este artículo del Padre Ángel María Rojas, S.J. escrito en agosto del 2020, donde nos explica cómo comulgar en la boca, sobre todo, en estos tiempos de…
8 razones que explican por qué muchos católicos ni evangelizan ni se lo han planteado ni plantearán
Dwight Longenecker es un conocido sacerdote católico con amplia experiencia. Converso al catolicismo su camino hacia la Iglesia fue paulatino pues pasó de pastor fundamentalista protestante a evangélico de tipo carismático, luego…
Los 12 pasos que nos llevan a la esclavitud del orgullo, según San Bernardo
El orgullo es un pecado que puede manifestarse de diversas formas y llevarnos por un camino de autodestrucción espiritual. Continúa leyendo este artñiculo para conocer cuales son los pasos que…



















