Luvina es un relato del escritor Juan Rulfo que describe con pelos y señales la desolación existente en un secarral de miseria y tristeza en el que los habitantes viven tal suplicio que anhelan la muerte. Un lugar del que todo el mundo quiere escapar menos los viejos, que entre otras razones arguyen la siguiente sentencia: “Pero si nosotros nos vamos ¿quién se llevará a nuestros muertos? Ellos viven aquí y no podemos dejarlos solos”.
Hasta en un páramo infernal como Luvina los muertos tienen prioridad. A la generación presente la juzgará el testimonio de sus difuntos. La carcoma social de la descatolización de España ha hecho acto de presencia en los cementerios, cada vez menos visitados, donde buena parte de las ánimas seguramente no tienen ya quien les ofrende o rece. La España más vacía de todas, después de la de las iglesias, es la de los camposantos. Allí…
Autor: Eduardo Gómez
7 pasos para una parroquia: de tener «consumidores de sacramentos» a multiplicar los discípulos
«Id y bautizad y haced discípulos», pedía Jesús. Las parroquias, bautizar, bautizan. Bautizan a cualquier bebé que les lleven. Pero ¿hacen discípulos? Un discípulo es alguien que tiene una relación…
¿Cómo ayudar a las Almas de tu familia en el Purgatorio a llegar al Cielo?
“No basta ser santo ante los hombres, sino que hay que serlo delante de Dios. ¡Recen por mí!”. Palabras impactantes del Monseñor Marengo, Obispo de Carrara, a una religiosa de María Auxiliadora…
Los beneficios de la oración
“Más que nada, la oración te permite echar un vistazo a tu interior y alinearlo con el corazón de Dios. La oración no es un monólogo en el cual nos…



















