Dios actúa de las maneras más insospechadas y es capaz de hacerse presente de manera grandiosa incluso en las situaciones humanamente más complicadas. Es precisamente en esta “debilidad” y “fragilidad” donde el amor de Dios penetra de manera más profunda en el corazón de las personas.
Que se lo digan a Stephen Lacey y a su familia, que se convirtió al catolicismo y fue bautizado siendo esposo y padre, precisamente debido a cómo conoció a Dios durante el cáncer extremadamente grave que sufrió su hija Daisy. Un hombre que no sólo no creía, sino que no tenía buena opinión de la Iglesia se encontró arrodillado llorando en la puerta de un templo católico en Australia. Dios le consoló, le escuchó y además de realizar el milagro de la curación física, hizo otro de gran calado: su sincera conversión y después de la del resto de su familia.
Ocurrió cuando…
Autor: ReL
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