La historia de la humanidad nos enseña que hombres y mujeres de todas las épocas, razas y culturas han buscado a Dios de alguna manera. Sembrado en lo más profundo del corazón humano existe un deseo que anhela algo más.
Ya lo decía san Agustín: «Nos hiciste, Señor, para Ti; y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en Ti».
Sin embargo, el buscador no se encuentra en el lado del ser humano, sino que es Dios mismo el auténtico y gran Buscador que mantiene con determinación el deseo de alcanzar el corazón del hombre y de relacionarse con una humanidad hambrienta y necesitada.
Por mucho que creamos que estamos interesados en encontrar a Dios, es Él quien está mucho más interesado en encontrarnos a cada uno de nosotros. En Jesucristo nos está buscando para adoptarnos en el seno de su familia. Él está hoy ante ti, te ha encontrado en medio de tu…
Autor: Kairós Blog
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