Por Richard A. Spinello
Las controversias sobre la naturaleza y el papel de la mujer persisten mientras la sociedad moderna avanza hacia la aceptación de una antropología andrógina. En los últimos Juegos Olímpicos, los espectadores fueron testigos de lo surrealista: hombres biológicos golpeando a boxeadoras. A quienes protestaron se les dijo que no existe una forma científica de diferenciar entre hombres y mujeres.
La mentalidad secular ha perdido de vista lo que significa ser mujer. Hay muchas razones para esta trágica desaparición de la feminidad, pero la principal es la negación de la trascendencia, que oscurece la luz que brilla sobre la verdad de nuestra humanidad. Como señala Carrie Gress, la influencia venenosa del feminismo anticristiano ha llevado al “fin de la mujer” porque ya no tenemos respuesta a la pregunta de qué hace que una mujer sea mujer.
En esta…
Autor: The Catholic Thing
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