Este verano, el Vaticano actualizó la normativa laboral que afecta a sus empleados. El objetivo era, entre otros, «favorecer un clima de fraternidad y de confianza recíproca para acoger mejor a los peregrinos y visitantes» según el portavoz de la basílica de San Pedro, Enzo Fortunato. Entre otras cláusulas, se encontraba la prohibición de la contratación de cónyuges. Según la norma, «la celebración de un matrimonio canónico entre un empleado del Instituto [para las Obras de Religión, el IOR] y otro empleado del Instituto o de otras administraciones del Estado de la Ciudad del Vaticano constituye causa de pérdida de las exigencias contractuales».
Por eso, desde este fin de semana han causado revuelo mediático dos empleados del IOR o Instituto para las Obras de Religión -conocido como Banco Vaticano- que se unieron en matrimonio y que, según la modificación de la…
Autor: ReL
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