Así como quien ama un bien superior más que a sí mismo está unido a Dios, quien se ama a sí mismo sobre todas las cosas, y más que a Dios, está unido al diablo.

Redacción (07/07/2024, Gaudium Press) En Nazaret, Nuestro Señor vivió unos treinta años, desde el regreso de Egipto, después de la muerte de Herodes (cf. Mt 2,15.23), hasta el comienzo de su vida pública con el bautismo en el Jordán (cf. Mt 3,13-17). En esta ciudad nunca se había manifestado como Dios, sino sólo como el hijo de José y María, una persona común y corriente.
En cierto momento desapareció y, en Nazaret, sólo llegaron los ecos de sus grandes milagros. Seguramente Galilea estaba en alborozo por las repercusiones sobre los hechos de Jesús, como la resurrección de la hija de Jairo y la curación de la hemorroísa realizada recientemente, según relata San Marcos (cf. Mc 5,22-42), y muchas…
Autor: Saúl Castiblanco
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