(ZENIT Noticias / Río de Janeiro, 26.08.2025).- Desde las laderas del Corcovado, el Cristo Redentor contempla Río de Janeiro con los brazos abiertos, una figura que desde hace mucho tiempo simboliza la fe y la nación. Para millones de personas, no es simplemente una atracción turística, sino un santuario celestial: un lugar de oración, peregrinación y vida sacramental donde se celebran bodas, bautizos y misas diarias con el horizonte más famoso de Brasil como telón de fondo.
Sin embargo, tras la serenidad de este monumento se esconde una disputa que enfrenta el papel histórico de la Iglesia con las exigencias de las autoridades ambientales. El núcleo del conflicto no es la estatua en sí —consagrada en 1931 y confiada desde entonces a la Arquidiócesis de Río de Janeiro—, sino el terreno que la rodea, una fracción del vasto Parque Nacional de Tijuca.
A finales de…
Autor: Enrique Villegas
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