Cuando el sacerdote jesuita Jacques Sevin, de virtudes heroicas ya reconocidas por la Iglesia, fundó los primeros scouts católicos de Francia en 1918, no podía imaginar que cien años después esa asociación elegiría como directora a una concejala socialista de París, lesbiana militante y abortista, y aún así seguiría presentándose como «católica».
Autor: Pablo J. Ginés
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