Hay entusiasmos que son un regalo. Tienen la claridad del agua recién encontrada y la urgencia de quien no quiere que nadie más pase sed. Cuando alguien descubre la fe —o la redescubre— se enciende una luz que merece respeto. Esa alegría primera tiene algo de infancia recuperada.
Autor: Matilde Latorre de Silva
Cómo afirmar la veracidad de los evangelios
Hay una técnica muy utilizada por los detectives para encontrar información que les ayude a armar el cuadro completo de una escena, es el Soporte Involuntario entre Testigos. Esta técnica…
Articulo Juan Manuel de Prada ‘Un Poco de Paciencia’
Terminábamos nuestro artículo anterior con una observación muy atinada de Concepción Arenal, que nos alertaba sobre los males más pavorosos, que no son los que «las leyes condenan y la…
Profecías de la Virgen que se están cumpliendo ahora
Hace siglos, Nuestra Señora del Buen Suceso reveló profecías sobre los siglos XIX y XX que hoy se están cumpliendo con asombrosa exactitud. Cuando se dice que el tiempo de…



















