Hace unos días pude vivir dos experiencias y conocer dos almas que, en un presente sin muchos signos de esperanza, son un inspirador llamado a mantenerse en pie. Fueron una muestra de que el clímax moral alcanzado en el Siglo de Oro y la bizarría espiritual de la Reconquista aún perviven hoy en almas anónimas. Ante males que avanzan sin práctica resistencia, el lamento y la resignación podrían parecer el único camino. Pero dos almas de combate y militancia muestran que es posible -y debido- resistir a la “noche de los tiempos”. Y para ello, la batalla espiritual, interior y personal son ingredientes cruciales. Lamentarse, dicen, no es una opción. Al menos, no para “nosotros”.
Autor: José María Carrera Hurtado
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