En 1925, como coronación del Año Santo en que se conmemoraba el XVI centenario del Concilio de Nicea (325) –que declaró que el Hijo es «consubstancial» al Padre y que «su reino no tendrá fin», verdades ambas que pasarían a formar parte desde entonces del símbolo de la fe o Credo– el papa Pío XI introdujo en la liturgia católica una nueva fiesta: la de Cristo Rey.
La encíclica Quas primas del papa Pío XI
En la encíclica Quas primas Pío XI explicaba el sentido de esta nueva fiesta. Pensemos en los acontecimientos mundiales que ya se habían producido o que se estaban preparando en 1925:
Autor: El rostro del Resucitado
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Articulo Juan Manuel de Prada ‘Un Poco de Paciencia’
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