En La Rinconada no hay hospitales ni hoteles. Tampoco alcantarillado, recolección de basura o canalización suficiente del agua corriente. No puede haberlo: es uno de los puntos más elevados de la tierra habitados permanentemente, superando sobradamente los 5.000 metros sobre el nivel del mar. Como referencia, son 1.500 metros más que el Valle de las Lágrimas, donde quedó atrapada la tripulación de La sociedad de la nieve.
Todo el que acude o reside en La Rinconada conoce la dificultad de vivir rozando los cero grados pero, especialmente, los riesgos del mal de altura. Ahí se da con especial intensidad debido a la falta de oxígeno, con unos síntomas que abarcan desde el dolor de cabeza, fatiga o nauseas hasta la dificultad respiratoria e incluso el coma.
Según testimonios de residentes y visitantes, los registros civiles no abundan en esta ciudad, pero no hace falta…
Autor: José María Carrera
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