En los últimos días se ha sumado un nuevo texto al clima de optimismo eclesial casi eufórico que venimos leyendo en algunos medios católicos. Esta vez lo firma José Francisco Serrano Oceja, que se añade —con su estilo habitual— al relato de que algo grande, profundo y casi irreversible estaría ocurriendo en la Iglesia española a raíz de eventos como Hakuna, Llamados o El Despertar.
Conviene empezar por lo evidente, porque si no el debate nace viciado: no es malo que se llenen pabellones, no es malo que haya jóvenes, no es malo que haya entusiasmo, ni siquiera que haya música, emoción o testimonios. Los católicos queremos conversiones, queremos sacramentos, queremos que la gente vuelva a mirar a Cristo. Y si para eso hay que atravesar primero un evento multitudinario, bienvenido sea.
El problema no está en el hecho.
El problema está en lo que se deduce del…
Autor: Carlos Balén
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