San Agustín, obispo de Hipona y considerado como uno de los padres de la Iglesia, es una figura cuyo pensamiento y obra podrían ser objeto de estudio durante semanas, meses e incluso años. La riqueza de su filosofía no queda a la zaga en comparación con la de Aristóteles, el pensador con el que nos despedimos antes del verano.
San Agustín nos dejó un conmovedor y a la vez racional libro autobiográfico, “Las Confesiones”, que no puede faltar en la biblioteca de cualquier familia cristiana. En esta obra, nos narra su proceso de conversión, donde tanto tuvieron que ver las oraciones y lágrimas de su madre, Santa Mónica. Las festividades de ambos las celebrábamos hace unos pocos días, el 27 y 28 de agosto. Qué precioso que madre e hijo estén unidos hasta en el calendario.
Hablando de vínculos, la unión entre fe y razón es una constante en San Agustín, que se…
Autor: Ciencia y fe en diálogo
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