En abril el Papa autorizó la promulgación del decreto que considera milagrosa la curación en Brasil de un hombre al que se le diagnosticó muerte cerebral pero que poco después, completamente sano, podía visitar Lucca, en Italia, para dar gracias a su intercesora celestial, la beata Elena Guerra, cuyos restos descansan en esa ciudad.
Elena Guerra (1835-1914), fundadora de las Hermanas Oblatas del Espíritu Santo, fue una gran difusora de la devoción al Espíritu Santo y es considerada como una precursora de la Renovación Carismática Católica (una especie de «abuela», ya que murió unos 50 años antes de iniciarse esta corriente). También puso en marcha escuelas para educar niñas pobres: una de sus alumnas fue Santa Gema Galgani.
Sor María Laura Quattrini, superiora general de las Oblatas del Espíritu Santo, entrevistada por la web de la diócesis de Pescia, dio más…
Autor: Pablo J. Ginés
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