El viaje de León XIV a Turquía y al Líbano tuvo su momento más significativo en Nicea, donde el Papa se reunió con Bartolomé I para conmemorar el 1700º aniversario del Concilio que definió solemnemente la divinidad de Cristo. El gesto —cargado de simbolismo— se presenta como un nuevo capítulo en la larga búsqueda de unidad entre católicos y ortodoxos.
Pero el contexto real es más complejo: detrás de la cordialidad y los discursos, persisten diferencias doctrinales profundas que ni la retórica ni las ceremonias pueden ocultar. Un reciente análisis publicado en The Pillar, apunta a temas esenciales de la historia de ortodoxos y católicos, las diferencias de oriente y occidente.
Una celebración común con Constantinopla en un escenario global fragmentado
El momento más importante del viaje —en clave ecuménica— ha sido la conmemoración conjunta del Concilio…
Autor: INFOVATICANA
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Impresionantes evidencias de la presencia de Dios en el vino y el pan
Desde hace muchos años han ocurrido manifestaciones de Dios en el momento de la eucaristía. Se han desencadenado una serie de fenómenos, en diversos países de todo el mundo que…



















