Ojo, te dicen con un tono desafiante, que no se te olvide que tu hijo tiene derechos digitales. Sí, claro, derechos fundamentales a buscar información en Google, a compartir su intimidad y a tener redes. Y tú entonces, ¿por qué te metes? Y te quedas igual pensando que algunos viven en un mundo distinto al tuyo. Solo quieres educar a tus hijos y necesitas que el ambiente te acompañe. No pides que nadie eduque en tu lugar, solo quieres que no te lo estropeen.
Te preguntas cómo hemos podido llegar hasta aquí. Haces un repaso de las letanías de los tecnomitos que se proclaman a diario y te sale de un tirón el listado:
-Prohibir solo hace más atractivo lo prohibido.
-El mundo será digital o no será. Eso es el futuro y no hay marcha atrás. No se puede poner puertas al campo.
-Hay que educar en el uso responsable. Dale el móvil cuanto antes, si no, será demasiado tarde…
Autor: Catherine L´Ecuyer

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