
XXVII Domingo del Tiempo Ordinario, Ciclo A
El contexto inmediato de la parábola de los viñadores homicidas se refiere a la relación entre Dios y el pueblo de Israel. Es a éste a quien históricamente Dios ha enviado primero a los profetas y después a su mismo Hijo. Pero como todas las parábolas de Jesús, esta es una «historia abierta». En la relación Dios-Israel se traza la relación entre Dios y la humanidad entera.
Jesús retoma y continua el lamento de Dios en Isaías de la primera lectura (Is 5, 1-7). Es ahí donde se debe buscar la clave de lectura y el tono de la parábola. ¿Por qué Dios ha «plantado la viña» y cuáles son los frutos que espera y que viene a buscar a su tiempo? Aquí la parábola se aleja de la realidad. Los viñadores humanos no plantan una viña ni le prodigan sus cuidados por amor a la viña, sino por su beneficio. No así Dios….
Autor: Raniero Cantalamessa, OFM Cap

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