Lo que sigue es es una de esas verdades cristianas que tienen como una de sus marcas de autenticidad lo grandes que nos quedan y cómo nos da hasta cierto pudor enunciarlas si contemplamos la serie de tropezones que parece por momentos nuestra vida.
La vida cristiana es una serie de oportunidades que Dios nos da para irnos ganando el Cielo con la gracia de Dios. El contenido de esas oportunidades, en el fondo, es indiferente. Salud o enfermedad, riqueza o pobreza, situaciones favorables o situaciones adversas, son simplemente diversas formas en que se nos hace posible aceptar la Voluntad de Dios, cargar con nuestra Cruz y, por la gracia de Dios, hacer méritos para la Vida Eterna.
Autor: Néstor Martínez
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