Ningbo – No son «simples» guardianes. Son los custodios de las iglesias, con frecuencia voluntarios, que se convierten para muchos en algo así como el «rostro familiar» de la Iglesia. Mantienen abiertas las parroquias, y en su humilde y precioso trabajo siguen las huellas de San José, que cuidó de Jesús y María. Sienten la figura del padre putativo de Jesús cercana a su labor laboriosa y silenciosa, alimentada por el amor cristiano y la gratitud, que les lleva a acoger a todo el que se acerca a la iglesia y a dedicarse con entrega a atender todas las necesidades urgentes de la comunidad parroquial.
El «portero de la iglesia» es una figura presente en todas las iglesias y capillas chinas. Las comunidades parroquiales, agradecidas por su contribución, también se ocupan de su camino de fe.
El mes de marzo, dedicado a San José, patrón de la labor misionera en China, es el…
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