(ZENIT Noticias / Ciudad del Vaticano, 22.04.2025).- El 21 de abril, el Papa Francisco partió silenciosamente de este mundo. Su partida no estuvo marcada por el espectáculo, sino por la misma humildad y cercanía humana que definieron su pontificado. A las 7:35 a. m., el Vaticano confirmó su fallecimiento, apenas horas después de que mostrara signos de malestar. Sin embargo, incluso en su último día, el Papa no descansaba a puerta cerrada. Estaba donde más deseaba estar: entre la gente.
La víspera de su muerte fue Domingo de Pascua, y aunque visiblemente debilitado por una enfermedad reciente, Francisco se paró una vez más en la logia de la Basílica de San Pedro para impartir la bendición Urbi et Orbi. Fue un acto de fe y perseverancia; su voz aún resonaba con convicción al dirigirse a la ciudad y al mundo. Pero no fue la última sorpresa del día.
En un gesto…
Autor: Redacción Zenit
La Iglesia al fin de los tiempos
Artículo realizado por el Padre Emmanuel André X. El Advenimiento del Juez Supremo Vano es intentar precisar la hora en que tendrá lugar el segundo advenimiento de Nuestro Señor,siendo como es…
¿Cómo ayudar a las Almas de tu familia en el Purgatorio a llegar al Cielo?
“No basta ser santo ante los hombres, sino que hay que serlo delante de Dios. ¡Recen por mí!”. Palabras impactantes del Monseñor Marengo, Obispo de Carrara, a una religiosa de María Auxiliadora…
Los beneficios de la oración
“Más que nada, la oración te permite echar un vistazo a tu interior y alinearlo con el corazón de Dios. La oración no es un monólogo en el cual nos…



















