Somos seres limitados pero con deseos de infinito, de algo o Alguien que nos complete infinitamente.
Foto: Mike Marrah en Unplash
Redacción (07/03/2024 17:51, Gaudium Press) Aún es conocida la frase del gran San Agustín, de que cumple “Amar a Dios hasta el desprecio de sí mismo, so pena de terminar amándose uno mismo hasta el desprecio de Dios”: es decir, solo hay dos ciudades, la de Dios, donde los hombres aman a Dios y lo glorifican, o la del demonio, donde los hombres desprecian a Dios por amarse a sí mismos hasta la locura y terminan volviéndose esclavos de Satanás.
Sin embargo, en una de sus memorables reuniones por vuelta de los años 50 del siglo pasado, el Dr. Plinio Corrêa de Oliveira —quien por lo demás repetía mucho la anterior sentencia del gran doctor de la gracia— profundizaba en la relación que debe haber entre un correcto amor de sí mismo y el…
Autor: Saul Castilblanco Mosos
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