(ZENIT Noticias / París, 26.11.2024).- En una nación que lucha contra el aumento de actos de hostilidad anticristiana, la historia de Saint-Omer ofrece un rayo de esperanza. Si bien Francia sigue siendo uno de los países europeos más afectados por el vandalismo en las iglesias (más de 1500 iglesias dañadas y 400 profanadas desde el año 2000), un extraordinario acto de generosidad ha traído consuelo a una comunidad devastada por un incendio provocado.
La noche del 1 de septiembre de 2024, la iglesia de la Inmaculada Concepción en Saint-Omer, una ciudad del norte de Francia, quedó envuelta en llamas en lo que más tarde se determinó que fue un acto deliberado de destrucción. El incendio causó daños catastróficos, con costos de reparación estimados en 10 millones de euros. Aunque una campaña de recaudación de fondos en línea de la Heritage Foundation reunió…
Autor: Covadonga Asturias
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