En la actualidad a algunos les cuesta aceptar el sentido penitencial de la Cuaresma. Nuestro mundo entiende que uno se modere en la comida para cuidar su salud o su imagen, pero es insensible al hecho de que tenemos alma, y que esta es espiritual. Igualmente se ha diluido la idea de pecado y sus funestas consecuencias para quien lo comete. Señalaba John Henry Newman que “los pecadores piensan que conocen todo lo que la religión puede dar y que, además, conocen los goces del pecado. Pero no es así. No conocen, no podrán conocer jamás los dones sobrenaturales de Dios hasta que se arrepientan y corrijan. No sabrán que es ver a Dios hasta que se rindan a Él”.
Autor: Religión en Libertad
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