La ciencia lo confirma: se encuentra la misma sangre tipo AB en hostias investigadas en milagros eucarísticos acaecidos en diversos lugares del mundo, en diversos momentos de la historia en estos últimos 1.300 años.

Se han registrado diversos milagros eucarísticos que para muchos, sobre todo ateos o alejados de la religión, no pasaban por ser una anécdota o alguna artimaña de la Iglesia. Pero todo cambió cuando diferentes investigaciones determinaron que estas hostias contenían restos de lo que podría ser tejido de un corazón humano y sangre tipo AB, un común denominador en todos los milagros eucarísticos.
Se cuentan por decenas las hostias investigadas y los milagros eucarísticos en el mundo en estos últimos siglos. Te presentamos algunos de los más conocidos:

Lanciano, Italia
Este milagro eucarístico sucedió en el siglo VIII y es el más conocido. Un sacerdote que dudaba de la presencia real de Cristo en la Eucaristía vio cómo el pan y el vino se transformaban en carne y sangre humanas al decir las palabras de consagración. Lo más increíble es que han pasado más de 1.200 años y esa carne no se ha descompuesto.
En 1971, el profesor de anatomía Odoardo Linoli realizó un análisis científico, concluyendo que esta carne era tejido cardíaco humano del grupo sanguíneo AB. También se determinó que la sangre todavía estaba fresca y no contenía ningún rastro de conservantes. Esta muestra todavía se conserva en la Iglesia de San Francesco en la ciudad italiana.
Venezuela
El 8 de diciembre de 1991, un sacerdote en el Santuario Mariano de Finca Betania divide la hostia consagrada en 4 partes y consume una. Como se hace habitualmente, deja las otras 3 en la patena, pero nota que una de las piezas tenía una sustancia roja con la forma en que la sangre escapa de una herida. Afortunadamente no era la sangre del sacerdote, como pudieron confirmar los peregrinos presentes.
La hostia seguía produciendo sangre fresca, por lo que el obispo de Los Teques pidió hacerle una serie de estudios. Fue analizada por 500 comisiones de la Organización Mundial de la Salud, confirmándose que la sangre del sacerdote no coincidía con la de la Eucaristía y que la sangre provenía del interior de la hostia. Era de tipo AB positivo y con tejido de un corazón vivo.
Te compartimos este video grabado por lo peregrinos:

India
El 28 de abril de 2001, a las 8:49 am, en la iglesia parroquial de Santa María en Chirattakonam, durante la Novena a San Judas Tadeo, el sacerdote expuso el Santísimo Sacramento para la adoración pública. Momentos después vieron lo que parecía ser tres puntos en la Sagrada Eucaristía.
El sacerdote informó al arzobispo de la diócesis, pero la sorpresa fue mayor al regresar a la parroquia: al abrir el tabernáculo, la hostia ya no solo tenía los tres puntos rojos, sino un rostro coronado con una corona de espinas.
Se presume que los tres puntos podrían ser las tres heridas que Santo Tomás pidió ver de Jesús en su aparición tras la resurrección, teoría que cobra fuerza porque esa era la lectura del día. La Eucaristía permanece hasta hoy y es adorada frecuentemente por los fieles.
Bolsena, Italia
A mediados de la década de los noventa se realizaron pruebas al milagro del Corporal de Bolsena, ocurrido en el siglo XIII. Las investigaciones encontraron que las trazas de sangre eran del grupo AB, el mismo resultado obtenido en las pruebas de manchas de sangre del Sudario de Turín.
Al igual que en otras investigaciones de milagros eucarísticos, el tipo de sangre ha sido siempre el mismo, sorprendiendo a la comunidad católica dado que estos milagros han sido registrados en diferentes partes del mundo, en años y siglos distintos.
Polonia
El 12 de octubre de 2008, en la iglesia parroquial de San Antonio de Sokółka, una hostia consagrada cae al suelo durante la misa. El sacerdote la depositó en el vasculum (pequeño recipiente con agua) para disolverla. Al regresar, la hostia estaba parcialmente disuelta, y lo que parecía una mancha ahora parecía ser un coágulo de sangre.
Se convocó a 2 renombrados especialistas en anatomía patológica de la Universidad Médica de Białystok: la Profesora Maria Elżbieta Sobaniec-Łotowska y el Profesor Stanisław Sulkowski. Analizaron la muestra por separado, con microscopios ópticos modernos y microscopio electrónico de transmisión, sin saber que provenía de una hostia. Ambos llegaron a la misma conclusión: la muestra no era ni un coágulo ni sangre, sino tejido muscular cardíaco humano que aún seguía vivo.
No hay explicación científica para esto. Como si un fragmento de pan se hubiese transformado repentinamente en cuerpo. No es posible manipular un evento de este tipo. Nadie, absolutamente nadie, habría podido hacerlo.
Buenos Aires, Argentina
En 1996, una mujer informó a un sacerdote en una parroquia de Buenos Aires que había encontrado una hostia profanada en un candelabro detrás de la iglesia. El sacerdote la recogió y la puso en un vaso de agua para disolverla, pero pareció convertirse en un trozo de carne ensangrentada.
Lo más asombroso es que 3 años más tarde la carne no se había descompuesto. El sacerdote del que hablamos no era otro que el Papa Francisco, quien en ese entonces era el obispo Jorge Mario Bergoglio.
Los análisis indicaron que la sangre era del grupo AB y de origen humano. El doctor Zugiba, de la Universidad de Columbia, reconocido cardiólogo, concluyó que el tejido era un fragmento del músculo cardíaco que había pasado por un cuadro de estrés severo, como si hubiese sido golpeado severamente en el pecho. Un análisis posterior encontró que las muestras de tejido tenían el mismo ADN que la hostia de Lanciano.

México
El 21 de octubre de 2006, en la Parroquia de San Martín de Tours en Tixtla, durante una misa de retiro, una hostia a punto de ser distribuida a los fieles comenzó a mostrar una sustancia rojiza.
La diócesis ordenó un estudio científico para esclarecer causa y origen y asegurarse de que no había ningún engaño. Los resultados, publicados en 2013, confirmaron que la sustancia rojiza era sangre con ADN y hemoglobinas de origen humano, y que provenía del interior de la hostia, no de ninguna fuente externa.
El tipo de sangre era AB positivo, el mismo que se encuentra en otros milagros eucarísticos y en el Santo Sudario de Turín. El tejido encontrado estaba vivo: tenía glóbulos blancos y rojos intactos y macrófagos activos, y correspondía al miocardio, el mismo músculo cardíaco identificado en Buenos Aires.
Muchas «coincidencias» en diferentes países y en diferentes años que solo nos pueden hacer reflexionar: Dios nos está enviando señales palpables de su existencia y, sobre todo, diciéndonos que Él siempre está con nosotros.
Fuente: Píldoras de Fe.
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