Hablar de religión no es fácil, sobre todo cuando te encuentras con personas que viven confundidas con respecto a la Fe, pues creen que perderán su libertad si es que se unen a Dios. Nada más lejos de la realidad. Dios es libertad y amor, pero aunque lo tengamos claro y no entendamos porque otras personas no lo pueden ver así, no debemos pelear con ellas. Estas personas son las que más necesitan de nuestra ayuda y sólo lo lograremos si argumentamos nuestra Fe y las razones por las que ellos también deberían creer en Dios.
Eso es lo que nos sugiere Catholic Voices, que nació en 2010 y ahora se recopila en el libro en español Como defender la fe sin levantar la voz: respuestas civilizadas a preguntas desafiantes
“Desde 2010 hemos formado a docenas de oradores, hemos aparecido en cientos de informativos y hemos orientado e impartido talleres a muchas organizaciones católicas. El proyecto se ha expandido a más de 15 países, y ha desembocado en una serie de nuevos proyectos como cursos de hablar en público, prácticas y talleres”, explica el libro.
Los temas más controversiales siempre serán Iglesia, Estado y política, así como La Iglesia y el sexo: anticoncepción, castidad, homosexualidad, etc. Para hacerle frente a estas situaciones, hemos hecho una lista breve que será de gran ayuda cuando llegue el momento.
Formula tu defensa
Por ejemplo, si se acusa a la Iglesia de no preocuparse por el problema del sida en África se puede recoger así el valor cristiano compartido: “A ti te preocupan los enfermos de sida en África, y también a mí, y a la Iglesia, porque Cristo enseña a cuidar a los enfermos. Todos coincidimos en esto y debemos colaborar en este esfuerzo”.
Ilumina a tu interlocutor
Explica las cosas con calma. Señalar con el dedo y regañar no ayuda a evangelizar: se trata de iluminar un tema sin acalorar a nadie; ¡luz, no calor!
Ten 3 ideas relacionadas listas
La primera ha de recoger el valor positivo del interlocutor. Sigamos con el ejemplo de arriba “Mira, te preocupa el sida en África, y también a mí y a la Iglesia”. Las otras dos lo reformulan. “Por eso la Iglesia, y no otras entidades, atienden al 75% de enfermos de sida allí, y lo previene con campañas eficaces de prevención, como demuestran los casos de Uganda, Kenia y Zimbabue, donde con campañas de fidelidad y abstinencia se han reducido los contagios”.
Sentimiento más que palabras
No es sólo dar ideas, también es tener un trato interpersonal, un encuentro, un conocerse mutuamente. Tu interlocutor, puede quedar con ganas de acudir a ti y consultarte o sentirse atacado y aliviado cuando calles. ¿Ves la diferencia?
No hables en contra
Hablar “en contra” te dará mala imagen, a ti y a la iglesia, y tu comunicación será ineficaz. Por ejemplo, si preguntan “¿por qué estás en contra del preservativo en África?” puedes responder “estamos a favor de la vida, de las familias, de combatir el sida de forma realmente eficaz…”
La compasión importa
Mucha gente ha sufrido abusos, traumas sexuales, o experiencias duras de enfermedad, dolor y descarga eso contra la Iglesia y contra Dios. Si hablas con ellos, o hablas sobre ellos. has de dejar claro que sientes compasión, solidaridad, que los entiendes en sus sentimientos, que empatizas con ellos.
No se trata de convencer
La gente casi nunca cambia de mentalidad ante un argumento firme, sino ante una realidad visible. Por ejemplo, quien veía a la Iglesia como fría e insensible puede cambiar al ver cristianos empáticos y compasivos.
Es bueno rezar antes de un debate, charla, encuentro y ponerlo en manos de Dios, saber que es cosa Suya.
Fuentes: Religión en Libertad